domingo, 1 de noviembre de 2009

Pedro Salinas


Madrid, 1 de agosto de 1932

Sólo el peso de tu carta en el bolsillo me servía de prenda, de prueba. Vivía yo en ese rectángulo de papel. Era el lugar más cierto del mundo. Y antes de poder abrirla, así, cerrada y en el bolsillo, tu carta era el puente con la vida, el sí que me daba la vida a la pregunta atormentada: «¿Soy? ¿Es? ¿Somos?». Sí, sí, sí. Todo, sí. Todo, sí, oye, todo sí. Y luego en mi cuarto la leí. La he leído. La leeré. ¡Cuántas delicias! Primero la delicia de ir aprendiendo tu escritura, tu letra, de tropezar en una palabra y descifrarla, por fin. ¡Tu escritura, un modo más de ti, una manera más de vivir tú! Primera carta tuya, en inglés. Júbilo, júbilo, alegría. ¡Sensación festival, inaugural, de promesa, de fiesta! No importa que toda tu carta esté teñida de una sombra de melancolía, tierna y suave.


Así debía ser, así. Pero por encima de esa melancolía, hay algo que me da un gozo sin límite. Esto. «You have taken away the cynicism which was growing upon me.» ¿Es posible? ¿Tendré yo la suerte de ser elegido para en un momento difícil de tu vida salvarte de algo? ¡Qué gran justificación, ya, de mi papel a tu lado, de mi compañía! Ya no es por egoísmo, por lo que debo seguirte a lo lejos en la vida, es por bien tuyo. Soy capaz de serte espiritualmente útil. Y me preparo, ¿sabes?, ante esta espléndida tarea: ayudarte a vivir, arrancarte de las fuerzas negras, de los poderes sombríos que te amenazaban. Y eso por ti, no por mí, ¿sabes? ¡Oh, si tú me hicieras ese favor, dejarme que te sirva! Qué cosa más justa, que tú, que no imaginas tal entusiasmo por la vida, recojas, devuelto a través de mí, ese entusiasmo que es tuyo.


No, no, tú no has nacido ni para el escepticismo cínico, ni para la frivolidad desengañada, no. No te rindas nunca a eso. No te puedo imaginar paseando tu spleen, por terrazas de grandes hoteles, con cualquier ser insignificante. Nunca. Cree en ti, cree en tu valor único, en tu distinción suprema, en la nobleza de tu alma. Y vive de ella. Yo de lejos, de cerca, te ayudaré. Hasta que no me necesites más. Y mira, no tengas temor, oye, de quitar a nadie nada, queriéndome, no. ¡Me lo dices tan delicadamente en tu carta! No, yo no soy ni seré peor para nadie por ti, no. Lo que tú me pides, lo que yo te doy en nada atenta a lo que debo a los demás. Tú en mí no serás nunca nada malo, nada que robe algo a alguien, no. No tengas miedo. Seré cada día mejor. Tú me has alumbrado una nueva riqueza y por eso lo que a ti te doy a nadie se lo quito. ¿Comprendes? Nunca sufras por eso. Eres pura, leal, clara. De ti sólo puede venir luz alta, luz de paraíso.



No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.
Si su sino soy yo,
te está esperando.


Pedro Salinas

lunes, 12 de octubre de 2009

Me declaro culpable


Ver mi nombre así me ha traído recuerdos, recuerdos de una mañana de Domingo en el Retiro... Ese día lo pasé con mi amiga Raquel, una amiga de facultad, con la que he compartido muchas de las cosas que tu has logrado ver... Fue un día de sol y de abrazos mudos, y un desconocido me hizo un cartelito con mi nombre, después de ver durante una hora como dibujaba el nombre de los transeúntes. Mirar sus manos mientras realizaba aquellos trazos, era como dejarse dormir por el sol, ese que no molesta, ese que nos suele besar en la frente... Hoy mi Lunes ha sido como abrir un paquete de alguien a quien queremos, de alguien que nos ha hecho recordarnos a nosotros mismos..de alguien a quien esperamos...

Un montón de viejos recuerdos que por percibirlos hoy se hacen nuevos me han estado abrazando los últimos días... A pesar de todo, no dejo de sentirme un intento de niña luchando por no convertirse en mujer, arropada por todo aquello que de alguna manera ha aprendido a quererme estos días, o estas eternidades, que más da, no tengo la claridad de mente que otras veces, pero aun así a todo de lo que ha estado a mi otro lado de la cama, me gustaría darle las gracias... Darte las gracias, no me importa ser repetitiva en algunas ocasiones... Que te puedo regalar? Aceptaríais mis días?? Aceptaríais mis frases sin terminar, mis equivocaciones, mis perdones, mis calladas por respuesta, aceptaríais las conchas del mar, la brisa del cantábrico, mi bautizo, mis aventuras, mis miedos, mis abrazos?? Todo necesito compartirlo , no tengo claro por qué, quizás es porque quiero aferrarme a la vida con fuerza, quizás es porque quiero seguir aprendiendo a querer, a volverme más observadora, aprender a ser un poco mejor , y perdoname que sea egoísta, pues al fin y al cabo este ataque de generosidad, solo obedece a la ineludible necesidad de querer volver a mi hogar...

sábado, 10 de octubre de 2009

De todo lo visible y lo invisible


Aprovecho un día triste para escribir sobre una sonrisa, quizás (y sólo digo quizás...) , pueda salir algo bonito... Desde mi ventana se ven dos albañiles(debe ser la hora del bocadillo...) están asomados a un balcón, uno de esos que pronto serán ocupados por alguna familia, no se si ya será otro niño de sonrisa radiante, ni siquiera sé si yo les observaré como antes. Creo que se han dado cuenta de que les estoy mirando...,¿ que será lo que ven ellos? Echo de menos mi barrio, los árboles de la Avenida que apenas dejaban que entrara el sol por la ventana, mi gente... El nuevo piso, es eso, un piso demasiado nuevo para mi, en una zona demasiado nueva, ahora sólo vivo yo en el bloque, y lo mejor son las excursiones que hago a partir de las 6.30. cuando ya no se ve nada, y tengo un edificio entero para mi... Cojo la linterna, porque aun no hay luz de puertas para fuera y me meto a curiosear en las casa de los demás...Imagino que pronto las cerraran y se me terminará el entretenimiento